Esmeraldas es una ciudad de Ecuador, capital de la Provincia de Esmeraldas, en la zona noroccidental del país. Se encuentra a 318 km de Quito. Cuenta con una población de 154 035 habitantes en 2010. Es la undécima ciudad más poblada del país y uno de los puertos más importantes del Ecuador.
Ofrece hermosas playas con paisajes y clima cálido. Su costa, así
como sus reservas ecológicas, la hacen uno de los destinos turísticos
más visitados del país, gozando de una temperatura favorable en todo el
año. Fue fundada el 21 de septiembre de 1526 como San Mateo, por Bartolomé Ruiz.
Ciertas teorías aseguran que su nombre nace de la piedra preciosa
color verde (esmeralda), debido a que este territorio geográfico goza de
una abundante vegetación a lo largo de todo el año. Por esta misma
razón, la provincia de Esmeraldas ha recibido el apelativo de "la
provincia verde". Se dice también que en sus tierras anteriormente se
encontraban piedras preciosas de color verde, las esmeraldas, a lo cual
se ha llegado a atribuir su nombre.
Historia
La Conquista
Bartolomé Ruiz echó anclas en la desembocadura de un "río Grande" y fue recibido amistosamente. Según el historiador Federico González Suárez,
Ruiz encontró en las orillas del río tres pueblos cuyos habitantes
estaban engalanados con oro. El piloto continuó su viaje por la costa, y
regresó con Pizarro, Almagro
y sus hombres. Desembarcaron en una bahía en la que fundaron la
Doctrinaria a la que por la fecha de su arribo la llamaron de San Mateo
de las esmeraldas, entonces en 21 de septiembre de 1526.
La recepción por los originarios ya no fue amistosa, por lo que
reembarcaron y Pizarro se quedó aguardando refuerzos en la isla del
Gallo. El año 1531 volvería Pizarro para la definitiva conquista.
Colonia
Esmeraldas era conocida como "tierra de los yumbos" a quienes se
consideraba como indios salvajes y peligrosos. Estas tribus eran las de
los Niguas, Lachis, Campaces, Malabas y Cayapas. La falta de caminos
seguros mantuvo a la provincia aislada hasta fines del siglo XVIII. El primero que trabajó en la empresa de comunicar Esmeraldas con la sierra fue don Pedro Vicente Maldonado
que dedicó siete años a abrir un camino de herradura que partía desde
Cotocollao y continuaba por Nono hasta establecer un embarcadero en la
confluencia de los ríos Caone y Blanco, mérito que lo convirtió en el
único Gobernador y Teniente de Atacames, recibiendo el título en nombre
del Rey Felipe V de España. En esa época la provincia de Esmeraldas comenzaba en la isla de Tumaco y se prolongaba hasta Bahía de Caráquez desde la anulación definitiva de la Gobernación de Caráquez,
además estos fueron territorios que incluian a Cabo Pasado y los
territorios de los asentamientos chonanas en el actual cantón Chone, es decir todo el norte de la provincia de Manabí.
Tenía 2.000 habitantes y la antigua población de Esmeraldas estaba
ubicada en el punto donde el río Viche desemboca en el río Esmeraldas.Su
nombre oficial fue el de Gobernación y Tenencia de Atacames como lo
rectificó la Presidencia de Quito y la corona española.
La población negra de la provincia es mayoritaria. Según el
historiador González Suárez, los primeros negros que llegaron a
Esmeraldas fueron náufragos que ganaron la tierra a nado desde un barco
de esclavos que escolló, al mandar por agua dulce a los negros, estos
encontraron un clima similar al de África, estableciéndose en esta
provincia. Al internarse en el continente sometieron a las tribus
indígenas, entre las que se encontraban los cayapas quienes llamaban
"malaba", malo, diablo o "juyungo" (diablo) a los negros, el principal
de los cuales era Alonso Illescas que había vivido en Sevilla y hablaba castellano. Escritores esmeraldeños como Julio Estupiñan Tello y Antonio Preciado
han revalorizado la aportación negra al desarrollo cultural y han
afianzado los valores propios de su raza (rebeldía, sentido de
independencia) y sus manifestaciones culturales que se plasman en la
música, el baile y la poesía.
Esmeraldas en los siglos XVI, XVII y XVIII
Esmeraldas perteneció por más de tres siglos a la Gobernación de Quito. Es preciso también comprender que en la antigua Gobernación de Guayaquil
deben identificarse dos zonas diferentes: la costera y la que miraba al
interior, que comprendía inclusive los pueblos de Mindo y de Santo
Domingo; por la distribución provincial posterior y por la información
étnica, es importante tomar en cuenta sobre todo a las zonas costeras.
En este sentido también las tempranas exploraciones de Díaz de Pineda
y de Alonso de Castellanos, antes de 1550, sirven para la zona del
interior únicamente sobre el primer constituyente negro de Alonso de
Illescas, se trata de algo muy conocido y no vamos a insistir en ello.
Relieve e Hidrografía
Norte de Esmeraldas.
Esta provincia septentrional se sitúa en tierras bajas, en donde las mayores altitudes no sobrepasan los 600 msnm;
está atravesada por varias estribaciones que son prolongaciones de la
cordillera occidental de los Andes; al este se encuentran las
cordilleras de Cayapas y Toisán; y al oeste las montañas de Muisne,
Atacames y Cojimíes.
El sistema hidrográfico es importante ya que varios de sus ríos se
han convertido en vías de acceso natural para el transporte de productos
a distintos lugares, tanto al interior como al exterior de la
provincia. Entre los principales están: Cayapas, Santiago, Esmeraldas y
Blanco.
Clima
Existen dos estaciones definidos "tropical monzón", con un porcentaje
de humedad seca del 40% que va de los meses de junio a noviembre con
una temperatura promedio de 21 °C. y "tropical húmedo", con un
porcentaje de humedad del casi del 100% que va de noviembre a mayo en
las cuencas centrales y costa externa septentrional, cuya temperatura
promedio es de 25 °C.
tierra hermosa de mis sueños
Manabí es una provinciaecuatoriana localizada en el emplazamiento centro-noroeste del Ecuador continental, cuya unidad jurídica se ubica en la región geográfica del litoral, que a su vez se encuentra dividida por el cruce de la línea equinoccial. Su capital es Portoviejo y ciudad más poblada. Limita al oeste con el Océano Pacífico, al norte con la provincia de Esmeraldas, al este con la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas y Los Ríos, al sur con la provincia de Santa Elena y al sur y este con la provincia de Guayas.
Con una población de 1 395 249 habitantes, es la tercera provincia más
poblada de Ecuador. Manabí se encuentra dividida políticamente en 22
cantones.1 Las actividades principales de la provincia son el comercio,
la ganadería, la industria y la pesca ya que se encuentra el segundo
puerto más importante del país y las mayores fábricas de Atún en Manta,
el sector agropecuario en en la vida rural; y, el turismo,
principalmente en sus extensas playas.Según el cronista los aborígenes conocían al Partido de Puerto Viejo como Mana pi o Mana phi refiriéndose a una tribu que pobló el valle central y oriental del actual río Portoviejo además de inmediaciones de la costa sur. Durante la colonia se dice que también los españoles cambiaron la letra P por la B y llegaron a llamarle como le decían los indios aborígenes como Manabí,
aunque no existen evidencias claras de haberse adoptado el referido
nombre, ni de haberse producido el cambio. puesto que por eso es una de
las provincia más conocidas en el Ecuador.
La parte sur de Manabí fue sede del señorío de Cancebí, mientras que
la parte central y norte fue primero un reino indígena compuesto por
confederaciones de tribus y estas a la vez por caseríos, aunque
realmente existieron los caseríos de Pechance además del señorío
principal, que según el historiador quiteño Juan de Velasco era el centro motor de la parte oriental (es decir Chone, Flavio Alfaro y El Carmen) de lo que se conocía con el nombre de Reino de Los Caras, entidad jurídica que tenía su sede y capital en el actual Bahía de Caráquez.
La cultura manteña
(Capital: Jocay), se extendió desde el centro, al sur del territorio,
formado por las siguientes tribus: Los Cancebíes, Apechiniques,
Pichotas, Japotoes, Picoazaes, Jarahuas, Machalillas, Pichuncis y
Xipaxapas.
Plano parcial de la Ciudad de Chone, donde se caracterizan los rasgos de una ciudad netamente española.
La existencia de los característicos "paradores", restaurantes al
borde de la vía, que permiten al viajero disfrutar de su variada comida,
determinada por su producto principal, el plátano y la sazón chonera de
fuerte presencia debido a la migración. La gastronomía manabita es
reconocida a nivel nacional e internacional por su originalidad y
exquisitez, sus platos típicos constituyen un verdadero atractivo para
propios y extraños, así como sus expresiones tradicionales que se
reflejan en sus festividades.
Algunas de las firmas donde yacen apellidos manabitas hoy reconocidos
desde el siglo XVII, y en la finalización de este documento constan las
firmas de los Capitulares y Vecinos de Puerto Viejo para suscribir un
contrato de empetacado y liado de tabaco que era llevado por el puerto
de Manta.
Escudo para Cristóbal Rodríguez como hijodalgo conquistador, poblador y
Vecino de la Ciudad de Puerto Viejo según fecha de 30.VII.1538
Escudo para Baltazar García como hijodalgo conquistador, poblador y
Vecino de la Ciudad de Puerto Viejo según fecha de 17.X.1540. Escudo
adoptado posteriormente por la Ciudad colonial de Puerto Viejo.
Escudo para Bartolomé Pérez y sus sucesores como hijodalgo conquistador,
poblador y Vecino de la Ciudad Puerto Viejo según data de 17.III.1546
En el caso de la provincia de Manabí, originalmente uno de los
primeros territorios abordados en los iniciales años de la conquista del
Reino de Quito, desde 1526 que se produjo el primer contacto euro-americano se hizo posible la mixtura de un lenguaje cuya refiltración constante y variante en el acento se perennizó para no definir un dejo, deje o habla acentuado; originándose este dialecto con indicios históricos hallados en la creación de la antigua Tenencia de Puerto Viejo, pues de comprobación se deduce que durante la perduración del Corregimiento de Guayaquil los llamados naturales de la Costa por la calidez húmeda tenían una dispar tonalidad del habla a los de la sierra. Estos arraigos históricos dieron como resultado la consistencia lingüística de una neutralidad frágil y destruible
percibida así principalmente en tiempos actuales, por la injerencia de
acentos marcadamente cercanos y foráneos, pues se haya considerado por
hoy el dialecto más neutro del ámbito lingüístico ecuatorial (catalogado
como de aspecto fonético dulce y ciertamente de tonalidad emotiva cruda o franca en relación a las otras variantes ecuatoriales). Incluso el esquema y/o estructura fonética
en la pronunciación no es muy distinguible con la presencia de los
acentos y tildaciones fijas en las sílabas; además generalmente se halla
identificado el uso de palabras referenciales cuyo primitivo origen
arábigo-andaluz fue de poco siendo apropiado por la etnia montubia,
estando definitivamente ligados al medio de la vida bucólica y
campestre del llano. Esto hace posible la caracterización personificada
de un dialecto de ramificaciones particulares propiamente de conyuntura
racial mestiza, con la aportación indígena de la Cultura Manteña
con diversidad de apellidaciones, topónimos y modismos autóctonos que
no han sido bien estudiados en su origen y contexto original, debido a
que la documentación de los estragos de la conquista en Manabí
desaparecieron. Entre las principales características del dialecto manaba tenemos las siguientes:
Se acortan o reducen algunas consonantes como si estuviere
aminorados los fonemas en un tiempo de mayor diferenciación. Ejemplo:
Ocurre exclusivamente con la M o la N terminales e intermedias, cuyas estructuras fonéticas son repetitivas en un un medio de tiempo (1/2) menos antecediendo el tiempo del fonema inicial pronunciado. Así la eme o la ene
se repiten medio tiempo menos del sonido producido al inicio en manera
consecuente. Esto explica quizás la presencia de estos fonemas en las
culturas aborígenes de Manabí, lo cual no es comprobable aún, pero
verificable principalmente en la franja costera y el llano periférico de
la campiña.
Curiosamente el tratamiento de la comunicación se precipita con mayor confianza a dar énfasis en frecuentar el uso de sustantivos diminutivos
en la forma del habla y no escrita, o por su parte se disminuye la
dicha morfología fonética como ocurre con los adjetivos. Ejemplo: de Negra, como Negrita. De Colorada, como Coloradita.
Esta conjugación fonética se extiende al verbo que hace que pierda el
sentido de las tildes con las palabras esdrújulas en comparación a las
graves, dando como producto la escucha de un sentido neutral que forma
el dialecto; cuasi tendiéndose a perder el acento total de la palabra de
esta manera.
La cultura montubia ha utilizado a lo largo del tiempo la
adulteración lingüística de ciertos sustantivos como verbos y viceversa,
este recurso idiomático tiene su origen en la practica de la poesía culterana
castellana, pero adaptada a la realidad de la localidad; lastimosamente
no existe una recopilación oficial de términos que nos cite la variedad
de este discurso diferenciador entre la línea cronológica del
manabitismo y de la construcciones culturales ataviadas en lo montubio. Ejemplo de ello pueden ser palabras como viravuelta, capiro u otras quejas neutras propias vinculadas a nominaciones de plantas, frutos y animales. Las metátesis
ortográficas adoptadas de forma imprecisa desde el siglo XVI originaron
la conjugación de confusas morfologías lingüísticas sustantivales,
verbales y adjetivales, en una mezcolanza de pronunciación que
impresiona. En su momento las medidas de la Real Academia Española replicadas en el plano ecuatorial durante el reinado reformador de Carlos III y en otros gobiernos de la república que fueron abiertamente hispanófilos como el de Juan José Flores hicieron que estas formas de escritura propias entraran en desuso despectivo o a un plano considerado injustamente vulgar,
sin que por lo menos se llegase a elaborar un listado de estos términos
ausentes hoy y otros perdidos sin existir alguna muestra de
recopilación archivada que debió poseerlos y custodiarlos el cabildo colonial con sede en Portoviejo
y que los Escribanos lo aprendieron de los indios naturales y mestizos,
a motivo de haber desaparecido hasta hoy casi en su totalidad todo el
acervo documental de la provincia tocante al periodo colonial inicial e
intermedio (reinados de Joana I, Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I, Fernando VI
e intervalos con Carlos III) además hipotéticamente hubieran servido
estos de muchísimo interés y valor para determinar exactamente otras
cuestiones de estudios enfocados a las versiones locales de esteganografía y haplología
que se produjeron con la enseñanza privilegiada de la pronunciación y
escritura castellana, y así generar investigaciones históricas de
particularidades que no se podrán escudriñar jamás.
Como en muchos dialectos de las morfologías lingüísticas latinoamericanas se ausenta la distinción de la V o de la B al pronunciarlas, como también ocurre con la Z y la S.
En la contemporaneidad vigente se suele reducir el llamado tratamiento público o silenciosamente privado que se hace o dirige hacia una persona (el alguien) en singular con el oye delicadamente agudo; el cual equivale al similar oche que ha tendido a relacionarse en tonalidad afeminada, y que reducido de esta manera al amigable oe
se percibe un fonema mucho más grave y relacionado en tonalidad de
pronunciación masculinizante, pero con énfasis confianzudo, grotesco y
anacrónico para quienes no aceptan las abreviaciones interpretadas como vulgarismos. Esta última usanza dialéctica es común entre los jóvenes y las personas de fuerte lazo referencial de amistad o familiar.
Conservación tangible en la diversidad de vocabularios a manera de tratamiento personal con el castellano antiguo de finales del siglo XVI, que principalmente se relacionan a los objetos comunes de uso. Ejemplo: Aljibe, Ilustre, Doña, Don,
etc. Este tipo de vocabulario coloquial se enfoca en proveer nombres o
calificativos tratamiento a la gente adulta o personas desconocidas.
Entre mayor relación con el medio bucólico exista, mucho más intensa es
la riqueza del vocabulario acumulado.
El reconocido tratamiento de llamado que reside exclusivamente alrededor de la palabra mande –posiblemente deriva de las mandas montubias o de los mandatos y las órdenes dadas por los señores hacendados patrones
a sus sirvientes y trabajadores– es muy común para dar a conocer la
atención fija que tiene una persona hacia otra. Históricamente la
depreciación de la cultura montubia ha estereotipado el uso de
esta palabra que suele interpretarse en los espacios urbanos como
inadecuada o insultante. Pero en la privacidad de la comunicación
familiar prima su uso cuando los padres llaman o solicitan a sus hijos
para disponer que se obedezca alguna orden, dando la tonalidad efusiva
el significante de tratamiento motriz o expresión facial a modo cariño y cuando es grave demuestra desafecto o petición radical en condiciones curiosamente ambivalentes.
El tú llamado trato de tuteo y el de usted, llamado trato de señoreo, de señorear o doneo (derivación referencial del Don masculino y el Doña
femenino). El primer tratamiento se asocia con la confianza familiar o
amistosa, mientras que el segundo marca una distancia de respeto, edad,
experiencia, jerarquía y hasta señoreaje de obediencia (tono de sumisión
feudal). Depende también quién lo asocie pronunciar al comportamiento
individual de cada persona, hallándose otra diferencia secundaria que
suele abordarse el tú para las personas conocidas y el usted por el contrario para las desconocidas.
Los sustantivos aumentativos cuyas terminaciones suelen ser en ísimo (a), sísimo (a), con los ismos, o en las terminaciones exagerativas ón (ona),
son contrarios a la costumbre de colocar modismos ortográficos y
abreviaciones propias de la comunicación de la lengua castellana actual,
con tendencia a exagerar la situación vivencial del algo o el alguien referencial. Así por ejemplo es muy típico en este lenguaje oír la pronunciación de palabras que suenan a halagos o sublimaciones interpersonales,
lo cual es tomado como exceso de confianza o manera de atrevimiento e
imprudencia lingüística, hasta entender el logro de cortesías
extremadamente redundantes, aunque la sencillez contemporánea tiende a
que se pierda estas manera de calificar el uso de palabras durante la conversación. Ejemplo: de Bella, Bellísima y Bellisísima. De Fuerte, Fuertón, Fuertísimo, Fuertisísimo (Lo esto muy vinculado con el habla montubia). De tostado, deriva en Tuestado y surgen Tuestao, Tuestado o Tuesto, Tuestadísimo, Tuestadisísimo y hasta en verbo como Tostar. Asimismo vuelve a la conjugación inicial como Tostadísimo y sus variantes. Todo esto es simplemente el resultado de palabras preocupadas por conjugar del relativo de tostado que viene del verbo tostar (la conjugación de los pronombres de esta última palabra es muy confusa a nivel jurisdiccional). Otro ejemplo es de Pocillo, con illo, de Loquilla, con illa y de Locario, con rio, a modo de indicar pequeñez física o grandeza en la exageración de un comportamiento.
Concreto uso de sinónimos en palabras que significan una sola cosa
pero que se relacionan con un ámbito o ambiente distinto. Relativos de
la palabra revisar y coger tales como: Adentrar, Apañar, Aguaitar, Tantear. Así por ejemplo Adentrar es colocarse o meterse abajo, encima o en medio de algo. Apañar es recoger cualquier cuerpo o ente caído y visto. Aguaitar es revisar algo relacionado con los animales y la flora en lo lejano. Tantear
es usual para el uso de sucesos o acontecimientos precipitados dentro
del espacio de la casa o de las huertas y cultivos adyacentes a éstas,
además es una pesquisa cometida con un fin determinado. Aventar, se entiende como echar o atrever.
La compra o venta de ciertos productos y bastimentos en su
pronunciación corresponden a nombres cuyo sistema de medidas es
netamente originaria de las equivalencias y significados de las antiguas medidas españolas o de procedencia castellana, principalmente los adoptados desde la crisis del siglo XVII.
Por lo general ciertas denominaciones de este tiempo focalizándonos en
la etnia montubia ha sido expuesto a ser ridiculizado por un punto de
vista netamente despectivo de la burguesía local intitulada como réplica de las novelerias y maneras guayaquileñas debido al exceso de influencia mercantil y política en Manabí desde la independencia, y por quienes en la decimononimia adoptaron neoextranjerismos anglosajones o anglicisismos y francofilos o galicismos,
pasando las primitivas denominaciones castellanas a un desuso que
solamente predominó en el ambiente de la campiña; por tanto hubo un
momento de depreciación cultural autóctona para estereotipar y satirizar
al habitante de la montaña erradamente. Esto es tan notorio que se
respeta incluso la originalidad de la palabra extranjera sin
respetársele adecuadamente la transformación al castellano para muchos
casos.
El medio social de abolengo que habita la campiña y que ostenta la posesión de terrenos vastos, suele incluir expresiones alusivas de cultas en la etiqueta del tratamiento típico de la colonia; usando ciertos vocabularios que reseñan el adulador, caballeresco y nobiliario comportamiento señoritista castellano-andaluz del Siglo de Oro Español.
Actualmente es notoria la imprecisión de lo contable y no contable que se adopta como simplismo idiomático en el vocabulario urbano y de rural circunstancia sin desarrollo comercial elevado; pues existen caracteres aplicados en el lenguaje coloquial. Ejemplo: Comprar una Agua, sin especificar a la o las botella(s) de agua. Aguaitar el Ají, sin referirse a coger los ajíes de la mata,
en persona plural, por lo que sucede una extensiva confusión notoria
entre el número de sustantivos existentes, que no especifican cantidades
ni lugares o características físicas exactas muchas veces.
En el habla montubia de antaño trasciende un desfase ortográfico y
lingüístico entre la pronunciación de palabras cuyas características por
un lado tienden a conjugar dos consonantes en una sola palabra
velozmente 1/4 de tiempo sin rescatar el desliz de la lengua: Así por
ejemplo del verbo Pasar en Tiempo Presente es Pasja o Pajsa, de lo cual la letra intrusa
del desfase apenas se pronuncia en un tiempo fonemático inferior a la
mitad de la conjugación plena asociada a cualquier otra vocal. Y por el
otro ámbito es vinculante la manera de reducirse con la mitad de su
composición terminal que connota brevedad y ambigüedad: Así por ejemplo;
Compa; por Compañero o Compadre. Aplicado esto en el coloquio verbal solamente.