tierra hermosa de mis sueños
Manabí es una provincia ecuatoriana localizada en el emplazamiento centro-noroeste del Ecuador continental, cuya unidad jurídica se ubica en la región geográfica del litoral, que a su vez se encuentra dividida por el cruce de la línea equinoccial. Su capital es Portoviejo y ciudad más poblada. Limita al oeste con el Océano Pacífico, al norte con la provincia de Esmeraldas, al este con la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas y Los Ríos, al sur con la provincia de Santa Elena y al sur y este con la provincia de Guayas.
Con una población de 1 395 249 habitantes, es la tercera provincia más
poblada de Ecuador. Manabí se encuentra dividida políticamente en 22
cantones.1 Las actividades principales de la provincia son el comercio,
la ganadería, la industria y la pesca ya que se encuentra el segundo
puerto más importante del país y las mayores fábricas de Atún en Manta,
el sector agropecuario en en la vida rural; y, el turismo,
principalmente en sus extensas playas.Según el cronista los aborígenes conocían al Partido de Puerto Viejo como Mana pi o Mana phi refiriéndose a una tribu que pobló el valle central y oriental del actual río Portoviejo además de inmediaciones de la costa sur. Durante la colonia se dice que también los españoles cambiaron la letra P por la B y llegaron a llamarle como le decían los indios aborígenes como Manabí,
aunque no existen evidencias claras de haberse adoptado el referido
nombre, ni de haberse producido el cambio. puesto que por eso es una de
las provincia más conocidas en el Ecuador.
La parte sur de Manabí fue sede del señorío de Cancebí, mientras que
la parte central y norte fue primero un reino indígena compuesto por
confederaciones de tribus y estas a la vez por caseríos, aunque
realmente existieron los caseríos de Pechance además del señorío
principal, que según el historiador quiteño Juan de Velasco era el centro motor de la parte oriental (es decir Chone, Flavio Alfaro y El Carmen) de lo que se conocía con el nombre de Reino de Los Caras, entidad jurídica que tenía su sede y capital en el actual Bahía de Caráquez.La cultura manteña (Capital: Jocay), se extendió desde el centro, al sur del territorio, formado por las siguientes tribus: Los Cancebíes, Apechiniques, Pichotas, Japotoes, Picoazaes, Jarahuas, Machalillas, Pichuncis y Xipaxapas.
Plano parcial de la Ciudad de Chone, donde se caracterizan los rasgos de una ciudad netamente española.
Cultura gastronómica
La existencia de los característicos "paradores", restaurantes al borde de la vía, que permiten al viajero disfrutar de su variada comida, determinada por su producto principal, el plátano y la sazón chonera de fuerte presencia debido a la migración. La gastronomía manabita es reconocida a nivel nacional e internacional por su originalidad y exquisitez, sus platos típicos constituyen un verdadero atractivo para propios y extraños, así como sus expresiones tradicionales que se reflejan en sus festividades.Dialectos y estructura lingüística
- Se acortan o reducen algunas consonantes como si estuviere aminorados los fonemas en un tiempo de mayor diferenciación. Ejemplo: Ocurre exclusivamente con la M o la N terminales e intermedias, cuyas estructuras fonéticas son repetitivas en un un medio de tiempo (1/2) menos antecediendo el tiempo del fonema inicial pronunciado. Así la eme o la ene se repiten medio tiempo menos del sonido producido al inicio en manera consecuente. Esto explica quizás la presencia de estos fonemas en las culturas aborígenes de Manabí, lo cual no es comprobable aún, pero verificable principalmente en la franja costera y el llano periférico de la campiña.
- Curiosamente el tratamiento de la comunicación se precipita con mayor confianza a dar énfasis en frecuentar el uso de sustantivos diminutivos en la forma del habla y no escrita, o por su parte se disminuye la dicha morfología fonética como ocurre con los adjetivos. Ejemplo: de Negra, como Negrita. De Colorada, como Coloradita. Esta conjugación fonética se extiende al verbo que hace que pierda el sentido de las tildes con las palabras esdrújulas en comparación a las graves, dando como producto la escucha de un sentido neutral que forma el dialecto; cuasi tendiéndose a perder el acento total de la palabra de esta manera.
- La cultura montubia ha utilizado a lo largo del tiempo la adulteración lingüística de ciertos sustantivos como verbos y viceversa, este recurso idiomático tiene su origen en la practica de la poesía culterana castellana, pero adaptada a la realidad de la localidad; lastimosamente no existe una recopilación oficial de términos que nos cite la variedad de este discurso diferenciador entre la línea cronológica del manabitismo y de la construcciones culturales ataviadas en lo montubio. Ejemplo de ello pueden ser palabras como viravuelta, capiro u otras quejas neutras propias vinculadas a nominaciones de plantas, frutos y animales. Las metátesis ortográficas adoptadas de forma imprecisa desde el siglo XVI originaron la conjugación de confusas morfologías lingüísticas sustantivales, verbales y adjetivales, en una mezcolanza de pronunciación que impresiona. En su momento las medidas de la Real Academia Española replicadas en el plano ecuatorial durante el reinado reformador de Carlos III y en otros gobiernos de la república que fueron abiertamente hispanófilos como el de Juan José Flores hicieron que estas formas de escritura propias entraran en desuso despectivo o a un plano considerado injustamente vulgar, sin que por lo menos se llegase a elaborar un listado de estos términos ausentes hoy y otros perdidos sin existir alguna muestra de recopilación archivada que debió poseerlos y custodiarlos el cabildo colonial con sede en Portoviejo y que los Escribanos lo aprendieron de los indios naturales y mestizos, a motivo de haber desaparecido hasta hoy casi en su totalidad todo el acervo documental de la provincia tocante al periodo colonial inicial e intermedio (reinados de Joana I, Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I, Fernando VI e intervalos con Carlos III) además hipotéticamente hubieran servido estos de muchísimo interés y valor para determinar exactamente otras cuestiones de estudios enfocados a las versiones locales de esteganografía y haplología que se produjeron con la enseñanza privilegiada de la pronunciación y escritura castellana, y así generar investigaciones históricas de particularidades que no se podrán escudriñar jamás.
- Como en muchos dialectos de las morfologías lingüísticas latinoamericanas se ausenta la distinción de la V o de la B al pronunciarlas, como también ocurre con la Z y la S.
- En la contemporaneidad vigente se suele reducir el llamado tratamiento público o silenciosamente privado que se hace o dirige hacia una persona (el alguien) en singular con el oye delicadamente agudo; el cual equivale al similar oche que ha tendido a relacionarse en tonalidad afeminada, y que reducido de esta manera al amigable oe se percibe un fonema mucho más grave y relacionado en tonalidad de pronunciación masculinizante, pero con énfasis confianzudo, grotesco y anacrónico para quienes no aceptan las abreviaciones interpretadas como vulgarismos. Esta última usanza dialéctica es común entre los jóvenes y las personas de fuerte lazo referencial de amistad o familiar.
- Conservación tangible en la diversidad de vocabularios a manera de tratamiento personal con el castellano antiguo de finales del siglo XVI, que principalmente se relacionan a los objetos comunes de uso. Ejemplo: Aljibe, Ilustre, Doña, Don, etc. Este tipo de vocabulario coloquial se enfoca en proveer nombres o calificativos tratamiento a la gente adulta o personas desconocidas. Entre mayor relación con el medio bucólico exista, mucho más intensa es la riqueza del vocabulario acumulado.
- El reconocido tratamiento de llamado que reside exclusivamente alrededor de la palabra mande –posiblemente deriva de las mandas montubias o de los mandatos y las órdenes dadas por los señores hacendados patrones a sus sirvientes y trabajadores– es muy común para dar a conocer la atención fija que tiene una persona hacia otra. Históricamente la depreciación de la cultura montubia ha estereotipado el uso de esta palabra que suele interpretarse en los espacios urbanos como inadecuada o insultante. Pero en la privacidad de la comunicación familiar prima su uso cuando los padres llaman o solicitan a sus hijos para disponer que se obedezca alguna orden, dando la tonalidad efusiva el significante de tratamiento motriz o expresión facial a modo cariño y cuando es grave demuestra desafecto o petición radical en condiciones curiosamente ambivalentes.
- El tú llamado trato de tuteo y el de usted, llamado trato de señoreo, de señorear o doneo (derivación referencial del Don masculino y el Doña femenino). El primer tratamiento se asocia con la confianza familiar o amistosa, mientras que el segundo marca una distancia de respeto, edad, experiencia, jerarquía y hasta señoreaje de obediencia (tono de sumisión feudal). Depende también quién lo asocie pronunciar al comportamiento individual de cada persona, hallándose otra diferencia secundaria que suele abordarse el tú para las personas conocidas y el usted por el contrario para las desconocidas.
- Los sustantivos aumentativos cuyas terminaciones suelen ser en ísimo (a), sísimo (a), con los ismos, o en las terminaciones exagerativas ón (ona), son contrarios a la costumbre de colocar modismos ortográficos y abreviaciones propias de la comunicación de la lengua castellana actual, con tendencia a exagerar la situación vivencial del algo o el alguien referencial. Así por ejemplo es muy típico en este lenguaje oír la pronunciación de palabras que suenan a halagos o sublimaciones interpersonales, lo cual es tomado como exceso de confianza o manera de atrevimiento e imprudencia lingüística, hasta entender el logro de cortesías extremadamente redundantes, aunque la sencillez contemporánea tiende a que se pierda estas manera de calificar el uso de palabras durante la conversación. Ejemplo: de Bella, Bellísima y Bellisísima. De Fuerte, Fuertón, Fuertísimo, Fuertisísimo (Lo esto muy vinculado con el habla montubia). De tostado, deriva en Tuestado y surgen Tuestao, Tuestado o Tuesto, Tuestadísimo, Tuestadisísimo y hasta en verbo como Tostar. Asimismo vuelve a la conjugación inicial como Tostadísimo y sus variantes. Todo esto es simplemente el resultado de palabras preocupadas por conjugar del relativo de tostado que viene del verbo tostar (la conjugación de los pronombres de esta última palabra es muy confusa a nivel jurisdiccional). Otro ejemplo es de Pocillo, con illo, de Loquilla, con illa y de Locario, con rio, a modo de indicar pequeñez física o grandeza en la exageración de un comportamiento.
- Concreto uso de sinónimos en palabras que significan una sola cosa pero que se relacionan con un ámbito o ambiente distinto. Relativos de la palabra revisar y coger tales como: Adentrar, Apañar, Aguaitar, Tantear. Así por ejemplo Adentrar es colocarse o meterse abajo, encima o en medio de algo. Apañar es recoger cualquier cuerpo o ente caído y visto. Aguaitar es revisar algo relacionado con los animales y la flora en lo lejano. Tantear es usual para el uso de sucesos o acontecimientos precipitados dentro del espacio de la casa o de las huertas y cultivos adyacentes a éstas, además es una pesquisa cometida con un fin determinado. Aventar, se entiende como echar o atrever.
- La compra o venta de ciertos productos y bastimentos en su pronunciación corresponden a nombres cuyo sistema de medidas es netamente originaria de las equivalencias y significados de las antiguas medidas españolas o de procedencia castellana, principalmente los adoptados desde la crisis del siglo XVII. Por lo general ciertas denominaciones de este tiempo focalizándonos en la etnia montubia ha sido expuesto a ser ridiculizado por un punto de vista netamente despectivo de la burguesía local intitulada como réplica de las novelerias y maneras guayaquileñas debido al exceso de influencia mercantil y política en Manabí desde la independencia, y por quienes en la decimononimia adoptaron neoextranjerismos anglosajones o anglicisismos y francofilos o galicismos, pasando las primitivas denominaciones castellanas a un desuso que solamente predominó en el ambiente de la campiña; por tanto hubo un momento de depreciación cultural autóctona para estereotipar y satirizar al habitante de la montaña erradamente. Esto es tan notorio que se respeta incluso la originalidad de la palabra extranjera sin respetársele adecuadamente la transformación al castellano para muchos casos.
- El medio social de abolengo que habita la campiña y que ostenta la posesión de terrenos vastos, suele incluir expresiones alusivas de cultas en la etiqueta del tratamiento típico de la colonia; usando ciertos vocabularios que reseñan el adulador, caballeresco y nobiliario comportamiento señoritista castellano-andaluz del Siglo de Oro Español.
- Actualmente es notoria la imprecisión de lo contable y no contable que se adopta como simplismo idiomático en el vocabulario urbano y de rural circunstancia sin desarrollo comercial elevado; pues existen caracteres aplicados en el lenguaje coloquial. Ejemplo: Comprar una Agua, sin especificar a la o las botella(s) de agua. Aguaitar el Ají, sin referirse a coger los ajíes de la mata, en persona plural, por lo que sucede una extensiva confusión notoria entre el número de sustantivos existentes, que no especifican cantidades ni lugares o características físicas exactas muchas veces.
- En el habla montubia de antaño trasciende un desfase ortográfico y lingüístico entre la pronunciación de palabras cuyas características por un lado tienden a conjugar dos consonantes en una sola palabra velozmente 1/4 de tiempo sin rescatar el desliz de la lengua: Así por ejemplo del verbo Pasar en Tiempo Presente es Pasja o Pajsa, de lo cual la letra intrusa del desfase apenas se pronuncia en un tiempo fonemático inferior a la mitad de la conjugación plena asociada a cualquier otra vocal. Y por el otro ámbito es vinculante la manera de reducirse con la mitad de su composición terminal que connota brevedad y ambigüedad: Así por ejemplo; Compa; por Compañero o Compadre. Aplicado esto en el coloquio verbal solamente.
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